[Saúl Fernández] (mayo 15, 2024) LA Contundente Explicación Para TI Y TUS Hijos | Saúl F.B.

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Fuente: http://incompetech.com/music/royalty-free/index.html?isrc=USUAN1100393

Artista: http://incompetech.com/

«Siendo alumno, siempre se me presentó el movimiento protestante como algo de sentido común. La denuncia de los abusos de la jerarquía católica o el fomento del acercamiento del populacho a las Sagradas Escrituras, traducidas a la lengua propia y sin la obligatoria mediación de la Iglesia, no podían sino generar en mí una simpatía por aquel monje agustino que, en un gesto de revolucionario inconformismo, de virtuosa vitalidad, clavó sus 95 tesis sobre las indulgencias en las puertas de la catedral de Wittemberg, iniciando el mayor cisma de toda la historia de la Cristiandad.

No fue hasta los últimos cursos de la carrera de Historia cuando descubrí, y no porque me lo contaran, que esto era una visión sesgada, anticatólica, muy propia de las élites culturales de la muy católica España. No me habían hablado del pesimismo catastrofista de Lutero, de la absoluta desesperación vital que rige el principio de Sola Fide (solo la fe salva), ni que aquel acercamiento «liberal» a las Sagradas Escrituras no partía tanto del interés por la instrucción del pueblo como de la desacreditación del principio de autoridad. Tampoco había oído hablar de la utilización política del movimiento, que no en pocas ocasiones se volvió en contra de sus abanderados, sirviendo de fuego tanto para las antorchas de las más encarnizadas revueltas campesinas como para el holocausto de su represión amparada por el propio Martín Lutero: «contra las hordas asesinas y ladronas mojo mi pluma en sangre: sus integrantes deben ser aniquilados, estrangulados, apuñalados, en secreto o públicamente, por quien quiera que pueda hacerlo, como se matan a los perros rabiosos.»

Desde entonces, he sospechado siempre de los revolucionarios y he tendido a ver siempre en ellos esa llama alimentada por el desprecio del mundo y de sus gentes. Detrás de todo revolucionario hay casi siempre un milenarista, una persona interesada en predicar el Apocalipsis para poder así adelantar sus consecuencias y justificar su aplicación preventiva en su beneficio. El heredero natural de Lutero es Marx, precursor a su vez de Greta Thumberg y su pléyade de catastrofistas climáticos. El mundo, según su mensaje de avidez mesiánica, no tiene remedio y todo lo que se haga por tratar de mejorarlo no solo será necesariamente provisional e insuficiente, sino que desatará una reacción de fuerza incalculable a la que solo se podrá aplicar el remedio de la purga.

La izquierda siempre muere y siempre mata por elevación. El materialismo histórico solo fue la «excusatio non petita» del marxismo, el mundanal camuflaje de la utopía, del principio absoluto que siempre ha pretendido justificar todos los sacrificios posibles, incluido el sacrificio de la Historia. «Del pasado hay que hacer añicos», dice La Internacional, señalando así el paso previo a la construcción del único futuro posible que ese totalitarismo pretende para todos y a pesar de todos.»

@profsecundario