[Fabian C Barrio] (septiembre 20, 2025) Los minutos del Odio – 38 semana de 2025

En la cartografía movediza de las transformaciones contemporáneas, la exigencia no reside en fijar categorías, sino en disponer marcos de resonancia capaces de acoger lo múltiple sin desfondarlo. La velocidad de las mutaciones impone un pensamiento que no se aferre a clausuras, sino que practique la oscilación, la deriva, la traducción constante entre fragmentos dispersos que sólo encuentran sentido en su recomposición momentánea.

La normatividad, en este horizonte, ya no se sostiene en la verticalidad de lo instituido, sino en la trama de interacciones que, por acumulación y repetición, devienen forma. Se impone un modo de gestión que conciba la contradicción como energía productiva, donde el conflicto es condición de posibilidad y no obstáculo. Lo emergente se alimenta de esta fricción, y es en el pliegue entre continuidad y ruptura donde se abre el espacio fértil de lo político.

La praxis, por tanto, debe ensayar figuras de articulación que no pretendan estabilizar lo inasible, sino permitirle desplegarse en clave estratégica. Lo local y lo global, lo digital y lo material, lo íntimo y lo colectivo se cruzan en planos desincronizados que exigen una sintaxis flexible. La planificación se entiende como campo abierto de intensidades, rizoma que nunca se cierra, cuya potencia radica precisamente en mantener la incertidumbre como principio constitutivo.

En esta lógica, gobernar no es administrar certezas, sino sostener una plasticidad que haga del desorden una fuente de persistencia. Una política que se sepa inacabada y que, en lugar de temer al vacío, reconozca en él la condición necesaria de todo futuro compartido.