¿Qué le pasa a Nike? Esa es la gran pregunta que se hace el mercado.

La compañía de Oregón atraviesa una de sus peores etapas. En el último año, sus acciones han caído cerca de un 40%, alcanzando mínimos no vistos en más de una década y perdiendo más de 200.000 millones de dólares en bolsa. Un desplome que ha provocado incluso su salida del prestigioso índice S&P 100.

¿Los motivos? Las ventas en China se han hundido un 13% y marcas como On, Hoka o New Balance le ganan terreno. Pero el verdadero fallo fue interno: priorizar las ventas en sus propias tiendas rompiendo con distribuidores tradicionales. Un vacío en los escaparates que aprovechó la competencia.

Ahora, con un nuevo consejero delegado al mando, Nike busca corregir el rumbo. Aunque su recuperación, de momento, está lejos de estar asegurada.